EDITORIAL
La garantía de la Unión
Luce milagroso que el juego de pelota haya sido capaz de unificar a una sociedad, como la mexicana, tan polarizada y tan llevada artificiosamente a extremos.
Milagroso y agradecible acontecimiento, por cuanto no podíamos seguir apostando por el desencuentro y las discusiones interminables, por la descalificación ramplona y el desmontaje de las instituciones, por la violencia verbal que suele terminar en cosas mucho peores.
Y, sin embargo, deseando que no se trate de una simple tregua, de una pausa que se traduzca despúes en nuevas escaladas de agresión e incomprensión, tampoco podemos permitir que la Copa del Mundo sirva para ocultar las problemáticas más graves que enfrentamos, ni para posponer indefinidamente las soluciones.
Así, a la alegría de la confluencia en intereses y aficiones debemos aunar la denuncia ..........





